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 La defensa de Boquerón, una de las glorias del soldado boliviano.

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MensajeTema: La defensa de Boquerón, una de las glorias del soldado boliviano.   Mar Abr 15, 2008 3:39 pm

Por: Lino Rocha Céspedes (*)

Un puesto sanitario
1932, época de la guerra de Bolivia con el Paraguay. Recuerdos de un niño (quizá de 5 años de edad): el quejumbroso cantar de algún borrachito que en medio de la noche oscura y en las calles entonces solitarias de Quillacollo, sollozaba: “Boquerón abandonado/ sin refuerzo ni comando/ tu eres la gloria del soldado boliviano/...”

Seguramente que por haberlo oído de muy niño, esta canción me ha calado hondo, peor aún cuando recuerdo a un borrachito en particular, que era mi mismísimo padre, que siempre mascullaba esta tonada cuando se encontraba con unas copas demás.

A propósito de Boquerón, quien esto escribe tuvo una interesante anécdota acaecida en Río de Janeiro-Brasil. Me encontraba asistiendo a un curso de especialidad para directores de Educación Industrial.

Concurrieron al curso directores y administradores de centros educacionales de Latinoamérica, por un tiempo de 3 meses.
Sucedió que en la mañana de 29 de septiembre de 1953, un becario paraguayo de apellido Periz uno de los más jóvenes del grupo, me detuvo en el pasillo del instituto y me abrazó. Ante la extrañeza que manifesté, me expresó; “hoy debemos abrazarnos, porque es el día que se recuerda la caída de Boquerón, donde Uds. demostraron el machismo del boliviano”. El paraguayo realmente me sorprendió, porque yo estaba lejos de tener una información precisa del significado de aquel acontecimiento.

Y veamos por qué. En mi educación primaria tuve profesores ex combatientes que llenos de amargura maldecían la pésima conducción de la contienda del Chaco. No se equivocaban de calificar de insensata e insensible la dirección de la contienda. Por tanto según ellos era mejor olvidar o ignorar el fatídico acontecimiento.

El encuentro con Periz, despertó mi curiosidad sobre las acciones de defensa del Fortín Boquerón. Es así que regresando al país, tuve ocasión de leer el libro titulado “Boquerón”, de un autor Taboada, uno de los actores de la resistencia, quien ha comprobado el acontecimiento con las grandes acciones bélicas de relieve mundial como la batalla de las Termópilas en Grecia o la tozuda resistencia francesa en Pan Mun Jon.

Como descripción sintética diremos que: Boquerón era un fortín paraguayo que fue ocupado por el ejército boliviano, en represalia por otras anteriores acciones paraguayas. El afronte de Boquerón, acaecido durante 20 días de desesperada resistencia se desarrolló del 9 al el 29 de septiembre de 1932 y comprometió inicialmente a 5 jefes, 22 oficiales, 5 suboficiales y 638 soldados del Regimiento Campos y unos pocos del Regimiento Lanza. Reforzó un pequeño grupo de soldados de la 4ta. Compañía del batallón Lairana, que fueron diezmados al pretender llegar al Boquerón en calidad de refuerzo. Logró sobrevivir una pequeña fracción de soldados que efectivamente llegó hasta el fortín.

El 9 de septiembre, el Tcnl. Estigarribia, comandante y jefe del ejército paraguayo lanzó 5.000 hombres para conquistar Boquerón en forma “rápida y decisiva”.

Grande fue la sorpresa del comandante paraguayo cuando la guarnición de Boquerón rechazó una y otra vez los asaltos paraguayos con grandes pérdidas humanas para el atacante.

Frente a tal circunstancia, el 13 de septiembre el mando paraguayo decidió cercar el fortín, para rendir a los combatientes bolivianos por hambre y sed. El día 28 de septiembre (víspera de la caída del fortín), la guarnición de combatientes recibió una proclama lanzada desde el aire, por los generales Filiberto Osorio e Ismael Montes que sobrevolaron la zona, de donde pedían por tercera vez, algunos días más de resistencia.

En reunión acaecida entre jefes y oficiales dentro del fortín, llegaron a la conclusión de que el pedido de los generales en tal ocasión no podía ser atendido, la munición se había agotado. Los defensores habían cumplido con creces la consigna de su comandante de “defender el reducto hasta el último cartucho”. Ya no existían alimentos, agua, menos medicamentos para atender a los heridos.

El día 29 los asediados pretendieron parlamentar con el comando paraguayo para solicitar una tregua que les permitiera una retirada honrosa cargando a sus heridos que era el motivo más preocupante para el comandante del reducto. Los paraguayos confundieron a la comisión de los dos hombres que salieron del fortín portando una bandera blanca. Ellos supusieron que era una señal de rendición e invadieron el fortín por todos los costados.

En esta confusión, Boquerón nunca rindió sus armas al enemigo. O sea, que nunca existió rendición.

El Tcnl. Antonio E. Gonzáles que intervino en la acción narró que al ingresar a Boquerón, el 29 de septiembre, las líneas paraguayas encontraron: “20 oficiales, 446 soldados y 100 moribundos en el último estado de miseria humana, que se encontraban hacinados en un galpón oscuro cubiertos de harapos, mugre, sangre estiércol y gusanos, sin medicamentos, sin vendas, etc.”

Los combatientes paraguayos, según Carlos José Fernández, eran 9.000 hombres, mientras que el jefe paraguayo Caballero Irala, afirma que eran 11.000 y finalmente el Tcnl. Antonio A. Gonzáles, historiador de la misma nacionalidad, afirma que eran 11.500 o sea que existía una relación de 20 efectivos paraguayos por cada combatiente boliviano.

El entonces presidente del Paraguay, Eusebio Ayala, refiriéndose a la acción expresó públicamente: “los oficiales y soldados bolivianos que se batieron en Boquerón y que son nuestros prisioneros, se portaron, con tal bravura y coraje que merecen todo nuestro respeto”.

Los acontecimientos de la guerra, eran difundidos por lacónicos comunicados transmitidos por Radio Illimani.

Al caer Boquerón advino una desmoralización generalizada en todo el país y sin duda en el frente de batalla boliviano. Es en este medioambiente y contingencia, que surgió aquella melancólica canción que a veces me produce un disimulado lagrimeo, cuando tonadilleros ocasionales cantan: “Boquerón abandonado/ sin refuerzo ni comando/ tu eres la gloria del soldado boliviano/...”

Vaya este comentario como respuesta a la impactante actitud del colega paraguayo Periz y como homenaje de gratitud a los bravos soldados de Boquerón y a quien simboliza a los jefes de la resistencia, Tcnl. Manuel Marzana.
Que este 29 de septiembre sea un día de recogimiento, como justo homenaje a los titanes de Boquerón.
10 de abril de 2008 7:23
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